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"Nunca perdí una noche de sueño por Hiroshima"
Paul Tibbets, piloto del Enola Gay

-‘’El hongo alcanza una milla de altura y su base es un caldero burbujeante, un hervidero de llamas. La ciudad debe de estar debajo de eso. Dios mío, ¿qué hemos hecho?”. Son las palabras que permanecen escritas en el diario de Robert Lewis, el copiloto a los mandos del Enola Gay, el B-29 'Superfortress' (súper fortaleza) que lanzó, el 6 de agosto de 1945 sobre Hiroshima (Japón), la primera bomba atómica que conoció la historia, apodada Little Boy (muchacho). Pero Lewis no dijo exactamente la frase registrada en el manuscrito –vendido en 1971 por 37.000 dólares de la época y subastado en 2002, con un precio final de 391.000 dólares–, tal como afirmó posteriormente el piloto y comandante de la misión aquel día, Paul Tibbets. En realidad, el copiloto formuló una frase mucho menos florida y literaria en el momento de la detonación: “Guau, menudo pepinazo”. Lewis la cambió a sugerencia de Tibbets.

Henry L. Stimson "Expresó reservas morales en las que no quería que América superara a Hitler"

-‘’La usamos para acortar la agonía de la guerra, para salvar las vidas de miles y miles de jóvenes estadounidenses"

Palabras del presidente estadounidense Harry S. Truman tras el lanzamiento de una segunda bomba sobre la ciudad de Nagasaki




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